Pensemos en las culturas employee centric
Gestionar la experiencia de los colaboradores dentro de una organización es fundamental para garantizar un ambiente laboral saludable, motivador y productivo. La satisfacción y el bienestar de los empleados tienen un impacto directo no sólo en la productividad, sino también en la calidad de la atención que se brinda a los pacientes, por lo que es crucial prestar atención a este aspecto.
El primer paso para trabajar con un enfoque “employee experience” es comprometerse por comprender la experiencia real de los colaboradores, para luego poder identificar áreas de oportunidad y desarrollar métodos más efectivos de motivación de equipos, de trabajo colaborativo, de revisión de procesos y sobre de todo de inspiración para brindar la mejor atención.
¿Qué puedo medir para conocer la experiencia de mis colaboradores?
Índice de satisfacción laboral: Cómo se siente tu equipo de trabajo con la organización, que acciones o elementos de la marca empleadora le resultan importantes dentro de su experiencia.
Nivel de compromiso y motivación: Combinar diferentes enfoques y herramientas de recolección te permitirá obtener una perspectiva más completa y precisa de la experiencia de tus colaboradores en el entorno laboral.
Rotación de personal y ausentismo laboral: A veces tenemos indicadores al alcance de la mano y no los analizamos o cruzamos con otros datos.
Nivel de desarrollo profesional y crecimiento dentro de la organización: Es clave analizar el compromiso contemplando si el desarrollo de una persona dentro de la institución fue motivado por una u otra cosa, por ejemplo si ese motor es económico, si fue también acompañado por capacitaciones e instancias de formación, etc.
¿Cuáles son los beneficios de generar un enfoque “employee experience ?
Somos conscientes del desafío de las organizaciones en la búsqueda de talento, como así también en su retención. Un enfoque centrado en la experiencia, crea un entorno de trabajo sobre el supuesto de la percepción de valoración, lo que tiene un impacto en la permanencia, rotación y costos vinculados a reclutamiento y capacitaciones.
Proporcionar a los equipos un entorno de trabajo positivo basado en guías de experiencia auténticas, donde se perciba el apoyo y reconocimiento, tiene un impacto directo sobre los indicadores de satisfacción laboral. Y los colaboradores con mayor satisfacción hacia su marca empleadora, se sienten comprometidos y tienden a “tener la camiseta puesta”, ser más productivos, colaborativos y leales, lo que tiene un impacto directo en la calidad del servicio. En el caso de entornos como la atención médica, donde el foco es el paciente y la atención es centrada en la persona, es fundamental contar con un equipo comprometido y motivado puede marcar la diferencia en la experiencia del paciente.
Por otra parte, abordar las preocupaciones y necesidades de los equipos de trabajo de manera proactiva, previene conflictos, mejora la comunicación y promueve relaciones más sólidas entre los miembros del equipo. Un clima laboral positivo fomenta la colaboración, la creatividad y el bienestar emocional.
La forma en que los miembros de una organización perciben las políticas y prácticas de RRHH o cultura, así como si sus expectativas están alineadas con la realidad, puede afectar directamente su engage, desempeño y permanencia en la organización. Para lograr maximizar su rendimiento y contribución, es fundamental alinear sus objetivos individuales con los objetivos estratégicos de la organización. Esto se puede lograr mediante un proceso de planificación que vislumbre la concatenación entre los esfuerzos individuales y el éxito general de la organización.
En definitiva, una estrategia eficaz de gestión de la experiencia de los equipos de trabajo de una organización empodera a líderes, gerentes y equipos con feedback sólido de toda la organización e insights ágiles al instante, para que puedan aumentar el compromiso, la productividad y la retención. Esto genera un impacto positivo en la calidad de la atención, en la reducción de deserción laboral, aumento en el compromiso y productividad, desarrollo de competencias de colaboradores promotores, la mejora del valor del ciclo de vida de la persona dentro de la organización, y el impacto en los costos que todo ello conlleva.
Priorizar el cuidado y desarrollo del talento humano es clave para el éxito a largo plazo de cualquier institución. Lograr un equipo de colaboradores comprometidos es una inversión si se entiende a la cultura como uno de los principales activos de la organización.

